domingo, 22 de noviembre de 2009

Orientaciones: Día 25 de noviembre


El 25 de noviembre se celebra el día mundial para la eliminación de la violencia de género. Empezemos por cuidar de nuestro lenguaje siguiendo estas recomendaciones:
Sobre el uso del masculino y el femenino:Cuando digo los niños, ¿dónde están las niñas?
En la lengua española existen múltiples recursos y términos para nombrar a hombres y mujeres. La utilización del masculino para referirse a los dos géneros no consigue representarlos, sino que oculta, invisibiliza y esconde a las mujeres, además de provocar confusión.
Ejemplo: Los niños de mi clase participaron en una carrera. ¿Han sido solamente los varones? ¿Han sido los niños y las niñas?
Propuesta de uso: Existen palabras tanto masculinas como femeninas que son realmente genéricas y que incluyen a hombres y mujeres: vecindario, pueblo andaluz, víctima, gente, población. Por otra parte, no es una repetición nombrar en masculino y femenino cuando se representa a grupos mixtos. No duplicamos el lenguaje por el hecho de decir los niños y las niñas, las madres y los padres, puesto que duplicar es hacer una copia idéntica y, como vemos, este no es el caso
Sobre las alternativas del lenguaje (genéricos, abstractos y otros recursos) Además de utilizar el masculino y el femenino como corresponda en cada caso, existen múltiples maneras de evitar la ocultación de las mujeres detrás del masculino o su exclusión de la representación simbólica que pone en funcionamiento el lenguaje.
Estas son algunas de ellas.
– Utilizar los genéricos colectivos: el alumnado, la infancia, la población, el personal médico, la juventud, el electorado...
– Utilizar abstractos: la redacción (por los redactores), la dirección (por los directores), la legislación (por el legislador)
– Evitar el uso de el, los, aquel, aquellos, seguidos del relativo que con sentido general: El que sepa leer entre líneas lo entenderá. Es más recomendable: Quien sepa leer entre líneas lo entenderá.
– Cambiar el verbo de la tercera a la segunda persona del singular (tú o usted) o a la primera del plural sin mencionar el sujeto.
Se propone la forma: Si usted posee un abono podrá viajar gratis, en lugar de El abonado podrá viajar gratis.
Cuidado con los duales aparentes
Existen múltiples términos y expresiones que, siendo idénticas de forma toman diferente significado al ser aplicados a mujeres y varones. Concretamente, toman una acepción negativa o de menor valor cuando se refieren a una mujer:
Parienta- Pariente
Individua- Individuo
Superwoman -Superman
Mujer pública- Hombre público
Gobernanta -Gobernante
Es importante reflexionar sobre qué idea está detrás de las palabras que utilizamos en situaciones que, siendo correctas, en su uso contribuyen a reforzar la carga negativa o de infravaloración de las mujeres.
Detectando estereotipos
El sistema sexo/género construido socialmente, asigna capacidades y valores diferentes a mujeres y hombres, definiendo así los estereotipos femenino y masculino que se convierten en la norma, a la cual, unos y otros, han de ajustar sus comportamientos para que sean socialmente aceptados.
Nos hacemos varones y mujeres respondiendo a la construcción cultural que cada sociedad establece en una época concreta.
Solemos asociar a la mujer con afectividad, pasividad, sensibilidad, dependencia, erotismo, cuidado de los demás, intuición, volubilidad, etc.
Al varón le otorgamos: fuerza física, autoridad, independencia, impulso sexual, actividad, etc.
El lenguaje es un vehículo de transmisión de estos modelos, así el tono y las palabras con las que nos dirigimos a las niñas son diferentes a las que utilzamos con los niños:
A ellas: bonita, cielo, preciosa, buena...
A ellos:campeón, fortachón, travieso...
Rescatar el valor universal de lo considerado socialmente femenino, así como combatir prejuicios y estereotipos es liberador para ellos y para ellas, para hombres y mujeres.
¿Qué podemos hacer para que nuestro lenguaje no sea sexista?
- Corregir el enfoque androcéntrico de nuestra expresión. En la fiesta los invitados y sus mujeres.../En la fiesta, las personas invitadas...
- Crear referentes femeninos (cuidando el estilo). Por un lado el padre y por el otro la madre, ambos pueden contribuir. Todos, niñas y niños...
- Nombrar correctamente a las mujeres y a los varones. El señor Sánchez y la señorita Pili/El señor Sánchez y la señora González.
- Romper estereotipos. Eso es cosa de niñas, la aspiradora de mamá, el coche de papá...
- Utilizar términos genéricos o colectivos para sustituir palabras marcadas sexualmente. Se necesitan señoras de la limpieza/Se necesita personal de limpieza.
- Una observación al personal docente: ”¿Te has dado cuenta de que el 51% de los niños son niñas?”
- Adquirir estrategias para neutralizar la imagen negativa que de la mujer transmite la lengua...